Más de 20 años construyendo negocios
y aprendiendo por qué unos sobreviven y otros no

Soy Cynthia Avilés. Quizá hoy me veas como estratega de negocio y automatización, la persona que entra en las empresas para poner orden cuando el crecimiento empieza a doler.

Pero quiero que sepas algo importante: mi visión no viene de un máster ni de haber leído los libros de teoría empresarial. Viene de la trinchera.

He llegado hasta aquí manchándome las manos. Sé lo que es tomar decisiones difíciles con tu propio dinero, he vivido la euforia de vender empresas que funcionaban y, sí, también el duelo de tener que cerrar proyectos propios porque fallaba la base.

He estado exactamente donde tú estás ahora. Por eso, cuando te hablo de estructura, no te hablo de conceptos abstractos; te hablo de supervivencia y rentabilidad real. Esa es mi verdadera credencial.

El precio de la experiencia real

A lo largo de mi trayectoria he levantado múltiples proyectos. Algunos fueron éxitos rotundos que siguen facturando hoy, incluso después de venderlos. Otros no sobrevivieron.

¿La diferencia entre el éxito y el cierre? Nunca fue la falta de pasión ni de horas de trabajo. Aprendí por las malas que un negocio no muere por falta de ganas; muere por falta de estructura.

Entendí que crecer sin base es un suicidio lento. Y que tomar decisiones desde la urgencia, sin un sistema que te respalde, es la forma más rápida de quemar dinero y salud.

El patrón que se repite siempre

Hace dos años, decidí volcar todo ese aprendizaje «de trinchera» en ayudar a otros empresarios. Al entrar en las tripas de decenas de pymes y proyectos digitales, confirmé una verdad absoluta:

Da igual el sector o el tamaño: todos cojean del mismo pie.

Veo constantemente líderes brillantes ahogados en el día a día, procesos que dependen de la memoria de una sola persona y tecnología infrautilizada. No falta talento, falta orden.

Mi trabajo hoy consiste en detectar esas grietas antes de que se conviertan en roturas y construir el andamiaje que yo hubiera deseado tener cuando empecé.

Crecer mejor, no solo más rápido

No creo en los parches ni en la magia. La Inteligencia Artificial y la automatización son herramientas increíbles, pero si las aplicas sobre el caos, solo automatizas el desastre.

Yo trabajo desde la estructura. Primero ordenamos la casa, definimos el criterio y limpiamos los procesos. Solo entonces, metemos tecnología para volar.

Mi objetivo no es venderte humo, es que tu negocio funcione como un reloj suizo: preciso, fiable y sin que tú tengas que empujar las agujas cada minuto.

Mi rol en los proyectos

Yo lidero la estrategia, ordeno la base del negocio y marco la dirección. Soy quien asegura que no demos pasos en falso. Cuando el proyecto lo requiere, activo a mi equipo especializado para ejecutar, pero la visión y el control siempre pasan por mí.

No trabajo desde la prisa ni busco volumen. Elijo trabajar con negocios que entienden que «hacer las cosas bien» es más rentable que «hacerlas rápido». Mi compromiso es ayudarte a construir algo que no solo funcione hoy, sino que se sostenga (y crezca) en el tiempo sin que tú te quemes.

Antes de decidir, hablemos

Si has llegado hasta aquí, probablemente intuyes que tu negocio necesita algo más que simples «trucos» o parches rápidos. Necesita orden, estructura y criterio.

La primera conversación es un espacio 1:1 para conocernos. Hablaremos de tu negocio, del punto en el que estás ahora y de qué necesitas realmente para ganar claridad.

Quiero ser muy clara: no es una llamada comercial agresiva. Es un espacio tranquilo para ordenar ideas, revisar el contexto y valorar con honestidad si puedo ayudarte y cómo lo haríamos. Si no soy la persona adecuada, te lo diré.

La conversación se realiza por Google Meet (recibirás el enlace al confirmar). Si prefieres llamada telefónica, indícalo al reservar y te llamaré yo.